martes, 8 de febrero de 2011

Estupendo

A qué niveles estará llegando la contaminación en Madrid y Barcelona, que hasta se está empezando a hablar de ello en los medios de desinformación y ya lo admiten las autoridades, tan reticentes ellas (la Comisión Europea lleva siglos diciendo que los niveles de polución en este país son preocupantes y perjudiciales para la salud, pero como nadie les hace nunca caso, que no sabe una para que los pusimos, la verdad...).

Total, que tan malo es fumar que a los fumadores habría que meterlos en un campo de concentración / reeducación / ponga aquí la palabra oportuna (hay que encargar un estudio de esos que cuestan un pastón, preferentemente a mí, para decidir la nomenclatura más adecuada); pero si se mueren 10.000 o 15.000 personas al año por la contaminación ¿de quién es la culpa? Pues igual de los conductores (seguro que muchos son fumadores, para más inri, qué gente, oyes, son peor que el Assange ese). Pero de las autoridades regionales, estatales, etc. seguro que no. Que no tienen nunca la culpa de nada, angelitos.

Lo dicho, para qué nos estamos afanando en mantener los pulmones limpios de tabaco para llenarlos de otro humo negro menos relajante (conste que yo no he fumado nunca, y va en serio, no como el académico aquél).

Qué ganas de irse a la montaña, pordiós, que digo yo que el aire estará más limpio.

domingo, 9 de enero de 2011

Las palabras las carga el diablo

Siempre me llama la atención cómo funciona el país ese tan dispuesto a perseguir con saña a quien difunda sus oscuros secretos (haciendo uso de la libertad de expresión y de prensa, o no), que no se escandaliza, sin embargo, si una política publica en las redes sociales un mapa con puntos de mira y retórica militar contra sus rivales.

A mi entender, hacer apología de la violencia (no puedo ver de otra forma lo que hizo la ex gobernadora en cuestión) en un país en el que buena parte de la población tiene derecho a portar armas de fuego es algo más que una irresponsabilidad; con independencia de que ocurran asesinatos posteriores (relacionados o no).

No se trata ahora de culpar a una persona en concreto (un partido entero debería responder de sus actos); pero en su momento debería haberse exigido la retirada del dichoso mapa (y de los textos que lo acompañaban), así como la publicación de una petición de disculpas a los políticos demócratas implicados. Eso, como mínimo. Ahora que las cosas se les han ido de las manos, es un poquito tarde para disculpas.

sábado, 8 de enero de 2011

Sin hogar

Leo en Babelia un artículo un tanto deslavazado sobre la relación de diversos escritores con los libros que atesoran en sus casas. Allí encuentro una cita atribuida (erróneamente, a mi parecer) al escritor y explorador británico Richard Burton: "El hogar es donde están los libros". Estoy prácticamente segura de que fue el actor Richard Burton (ávido lector y gran fan de Shakespeare) quien dijo "Home is where the books are".

En cualquier caso, estamos sin hogar y en un cierto limbo. Casi vivo en el trabajo a pesar de carecer de oficina. En menos de una semana he conseguido volver a necesitar vacaciones. Y todo ello sin mis libros (y sin las estanterías y las paredes en las que estaban). No es la primera vez, quién sabe si será la última; pero se hace raro. En fin.

miércoles, 5 de enero de 2011

La clave de la obra de Murakami

La da él mismo en un artículo titulado (no muy acertadamente, a mi entender) "Realidad A y Realidad B", publicado en una traducción justita y con problemas de maquetación (qué daño hace a la vista que se coman los espacios entre las palabras, y qué poca justificación tiene tamaño error) en La Vanguardia justo antes de navidades (cuando estaba aún más "entretenida" que ahora).

Murakami escribe: "el papel de una historia es mantener la solidez del puente espiritual construido entre el pasado y el futuro". Y aunque pueda decirse de tantas novelas (suyas y de otros escritores), me recordó la interesante sesión que dedicaron no hace tanto (o se me pasa a mí el tiempo muy deprisa) los Novelantes a Kafka en la orilla.

Os deseo un año lleno de interesantes lecturas y películas, pero también con viajes / paseos / excursiones (me pido lo mismo). No abandonéis las ilusiones y ellas no os abandonarán a vosotros (proclamo). Espero poder dejarme caer de vez en cuando por aquí. De mi tintero, mejor no hablar (reventó y lo puso todo perdido, el muy cochino).