A ello contribuyen diversos elementos. Habría que leer el relato para ver si los defectos de la trama son atribuibles al escritor o al guionista; pero ¿por qué demonios le envían un telegrama a Benjamin cuando atropellan a Daisy en París?. Y cuando Daisy ha rehecho su vida con otro hombre y aparece de nuevo Benjamin, con el aspecto de un joven de 20 años, se supone que Daisy tiene 55 (los envejecimientos "intermedios" deben ser muy difíciles, porque le encasquetan unas arrugas faciales de anciana un tanto exageradas, pasa como con Queenie, que envejece de golpe y a temprana edad) y poca cabeza; porque después de acostarse con él, se las pira, sin tener en cuenta que Pitt se va a volver un niño demenciado y necesitará ayuda (por no hablar de que le dio a ella todo su dinero). Y el colmo de los colmos, Caroline encuentra normalísima la historia de su padre, solo le molesta no haber sabido antes que su supuesto padre no lo era. Ahora bien, que se muriera siendo un bebé, no le parece nada sorprendente (en el ambiente onírico de la residencia de ancianos, con tanta demencia senil, que les pareciera normal tenía un pase). Y luego está lo de Brad Pitt, nominado a un Óscar claramente por su asombrosa transformación física (su único mérito fue la paciencia de someterse a los maquillajes, etc. durante horas, lo demás lo hicieron los profesionales, y teniendo en cuenta que cobraba por ello...); no por cómo interpreta, de forma impasible, a Benjamin Button; sin molestarse siquiera en adquirir un acento sólido, aunque fuera ligero, de New Orleans. Le sale de vez en cuando, como si de repente se acordara de que debe utilizarlo. Cate Blanchett está correcta y Julia Ormond tiene un papel bastante tonto. Tilda Swinton, eficaz como siempre.
En resumen, se trata de una película curiosa, en la que tienen más protagonismo los cambios físicos de los protagonistas que la historia en sí; rodada de forma correcta, aunque un tanto fría, por David Fincher (Seven). A pesar de que se ve sin implicarse, no se hace larga (y lo es, y mucho) y deja un cierto regusto melancólico por los temas en los que debería centrarse y que quedan un tanto ensombrecidos: la vida y la muerte, la pérdida de seres queridos...
Tráiler de la peli (parece increíble que los haga la propia industria, destripan las películas de forma que no haría falta ir a verlas).
