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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Última oportunidad

Que conste que me parece loable que Woody Allen siga haciendo una peli al año, a su edad y con una filmografía que no necesita ampliación. Otros hacen sudokus para mantener la mente ágil. Pero, a partir de ahora, me temo que voy a dejar de contribuir a la financiación de su vejez activa. A la tercera va la vencida. Y no se puede decir que no sea yo perseverante; porque lo suyo hubiera sido abandonar el barco después de la irritación barcelonesa (por llamarla de alguna manera). Pero no, aún vi aquel remedo de lo que fue, su película anterior. Lo de ahora, no sé cómo definirlo. Hasta para los títulos se le ha acabado al hombre la inspiración (por lo visto, el guión de la película anterior era de los años 70, así que el respiro de alivio no debería haber sido tal).
Si alguien viera You Will Meet a Tall Dark Stranger sin saber que es de Woody Allen, igual pensaría que es un intento de imitar al famoso director. No lo sé; a mí me costaba creer que estuviera viendo una película suya. Personalmente, estoy dispuesta a perdonar ese "toque tercera edad" que hace que los hombres de sus últimas pelis acaben con jovencitas, e incluso que sus personajes sigan siendo de clase alta. Todo por un guión ocurrente, por unos diálogos chispeantes. Pero, lamentablemente, parece que eso se acabó; porque hace ya varias películas que no lo vemos por ningún lado. Ayer me aburrí soberanamente. Y eso es imperdonable. Solo pido que si no me van a llegar al estómago, al corazón o al cerebro (no necesariamente en ese orden), me entretengan. Pero no hubo manera.
Por no perdonarle, creo que no le voy a perdonar ni que mente a Shakespeare sin venir a cuento. Es que ni Londres sale bien parado. Parece una ciudad tan gris... En cuanto a los actores (los que no son muy conocidos para el público español sí son muy populares en Gran Bretaña), tienen poco margen para el lucimiento con los papeles que les han endilgado. Los que salen más airosos son los veteranos (Jones, Hopkins, Ashton-Griffiths). Me ha sorprendido mucho que Nicole Kidman fuera a interpretar originalmente el papel que hace Lucy Punch; lo encuentro inverosímil, vaya.
En resumen, prescindible (siendo extremadamente benévola, a mí no me pilla más).

Con ver el tráiler, basta.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Retorno a medio gas

El monológo inicial de Larry David en Whatever Works es tranquilizador; hemos vuelto a Nueva York, se acabaron los dichosos experimentos. Pero también deja claro que David va a hacer de Woody Allen, y que ni él ni ningún otro actor va a conseguir ser tan cómico como el propio Allen; por más que él les escriba las frases (sobre todo porque ya no tiene la garra de antaño con los diálogos).
David tiene poco pelo (aunque es bastante corpulento) y da el pego como judío hipocondríaco, paranoico y faltoso. Pero no es Woody Allen, y eso es un lastre para una película que tiene otro problema importante: todas las películas que ha escrito Allen antes de esta (voy a olvidarme de Vicky... por pura caridad y como agradecimiento a los muchos buenos ratos pasados con las pelis de sus mejores años). Por lo demás, los actores son lo suficientemente buenos para paliar los efectos de una trama excesivamente disparatada.
No es mi Woody Allen preferido, pero al menos es Woody Allen, y como pensé que nunca más volvería a verle, pues casi estoy agradecida de que haya vuelto por sus fueros aunque solo sea a medio gas y con poco fundamento. Con tal de que no vuelva a insultar a su filmografía, aceptaremos "pulpo" por "inspiración".

Tráiler "destripador" para quien la haya visto o no piense ir a verla aquí.

sábado, 4 de octubre de 2008

Woody Allen en horas bajas

Recomiendo ver Manhattan o similar nada más salir del cine, para no quedar vacunado para siempre contra el cine de este hombre, que claramente sufre algún trastorno senil, o una falta muy acuciante de fondos (o ambas cosas). Eso sí, Woody Allen no ha querido engañar a nadie. Cuando le preguntaron cómo había surgido su última película, no adornó en absoluto la realidad. Al hombre le gusta Barcelona y su mujer y sus hijos tenían ganas de pasar el verano allí; así que cuando le llamaron para proponerle la financiación de una película en esa ciudad, no se lo pensó dos veces y escribió "algo para poder rodar en Barcelona". Ese algo es, efectivamente, un encargo de corte descaradamente publicitario, un publirreportaje, vaya; pero no una película digna de su director.
De Vicky Cristina Barcelona me irritan infinidad de cosas. Esa Barcelona irreal con prados asturianos; esa España en la que todo el mundo habla inglés. Un Bardem que demuestra lo limitadito que es como actor (la escena con su "padre" es de vergüenza ajena, qué malos actores, no se cree nadie que sean padre e hijo). Una Penélope que, como de costumbre, hace inverosímil su personaje; la impávida Scarlett de siempre. Una Rebecca Hall voluntariosa, pero con un papel tan patético que difícilmente puede salir bien parada. El título más horrendo de la historia del cine... Y la guinda del pastel, esa odiosa canción sobre Barcelona que se te mete en la cabeza para torturarte inmisericorde. ¿No era Allen un músico de talento? ¿También ha perdido el criterio musical?
La trilogía ambientada en Londres podía gustar más o menos; pero eran películas que seguían conservando parte de la maestría de Allen y que, al menos, se lucían un poco con los diálogos y nos ofrecían algunas frases características suyas. En fin, que de la última peli de Woody Allen no me convence nada; ni la historia, ni los diálogos, ni las actuaciones... Para demostrar el talento de sus actores, Allen les elogia diciendo que improvisaron en la película. Pues se nota, la verdad, y no para bien. El guionista de éxito es Woody Allen, no Scarlett y compañía. Me echo a temblar solo de pensar que una productora francesa tenga la ocurrencia de llamarle la próxima primavera y Allen se saque de la manga (dios no lo quiera) un Martha, Jenny, Paris.