He leído su discurso de aceptación del premio por pura curiosidad, tras ver en el periódico que los supervivientes de Hiroshima (ciudad a la que espero ir estas navidades, para visitar el museo y el parque conmemorativo, monumentos por la paz) y Nagasaki se han sentido defraudados por el escaso pacifismo mostrado por el Presidente norteamericano. Que ya es tener fe en la humanidad, digo yo. Tras pasar por lo que pasaron, aún tienen semejantes esperanzas. Optimismo puro. Me he encontrado con un texto lleno de excusas para el despliegue militar en Afganistán, trufado de citas de Martin Luther King y su adorado Presidente Kennedy, menciones a Gandhi y a las atrocidades de la segunda guerra mundial. Pero hubiera estado bien, efectivamente, que si al hombre le han dado el premio (básicamente) por su iniciativa para eliminar en un futuro los arsenales nucleares existentes en el mundo (un brindis al sol, me parece a mí), no pasara tan de puntillas por las bombas atómicas que tan alegremente y con tan poco fundamento lanzó su país sobre esas ciudades japonesas. Porque mucho hablar de civiles, pero justamente allí murieron muchísimos niños, ancianos, mujeres... lo lógico si tiras una bomba sobre una ciudad, vaya, que le das a los colegios.
A mí me ha apenado la frase "un movimiento no violento no hubiera podido detener a los ejércitos de Hitler" para argumentar que a veces la guerra es necesaria. Hitler no hubiera llegado a estar al frente de esos ejércitos sin que le votara antes una población acuciada por la crisis económica y le apoyaran después, de forma más o menos velada, otros países. Hitler no se generó espontáneamente; fue el resultado de una serie de circunstancias. Y es ahí donde los movimientos no violentos pueden hacer mucho para evitar guerras. Sé que Obama no es responsable de la historia de su país, ni de los gobiernos que le han precedido; pero no veo cómo puede justificar la guerra en Irak (por mucho que tenga las manos atadas en ese tema). Sadam Hussein había cometido durante años innumerables atrocidades que por lo visto no merecieron que los EE.UU. salvaran a los iraquíes. Y luego se empeñaron en sacarles las castañas del fuego cuando a ellos les vino bien, con un criterio un tanto curioso y con una guerra indefendible en la que han pagado el pato los mismos de siempre y se han enriquecido también los de siempre. Lo malo de estas "guerras justas" de EE.UU. es que siempre se ve su mano aupando en la sombra a los enemigos del mundo. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Pero los que se mueren son mayoritariamente los otros.
Se puede leer el discurso de Obama aquí.
