Nada más empezar la peli ya vemos que esto (gracias a dios) no es Star Trek y la gente tiene orejas normales. De hecho, la gran sorpresa es lo creíble que resulta todo: la crisis energética, las instalaciones lunares, la vida del astronauta-minero... No hay nada como tener poco presupuesto. Se nota que al director, Duncan Jones, le gustan las pelis de ciencia-ficción de los años 70; Moon no parece una película del siglo XXI. Es más, seguramente si la hubiera rodado hace 30 años ahora sería un clásico del género.
Sin efectos especiales ni invasiones disparatadas, con un ordenador que habla con la voz de Kevin Spacey (que es buen actor hasta en semejante papel) y que es un pelín demasiado sentimental para haberlo programado una empresa que cotiza en bolsa, Moon seduce en su conjunto a pesar de las pegas que puedan ponérsele.
Tráiler bastante inocuo aquí.
