Mostrando entradas con la etiqueta Kureishi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kureishi. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de mayo de 2008

El regreso de Karim Amir

Vuelve Karim Amir (aunque sea fugazmente y más en espíritu que en "carne y hueso"), el protagonista de El buda de los suburbios, y con él, los 70. En Something to tell you (la nueva novela de Hanif Kureishi) tiene poco papel, es cierto (solo sale en la fiesta de Mustaq / George y se le menciona de pasada un poco más tarde), pero su aparición es muy significativa en una novela que nos recuerda a la primera.
Lo curioso de Something... es que al empezar a leer, nos parece que hay una nota de novedad en el texto en comparación con las últimas obras de Kureishi (que tienen todas un tono bastante parecido); pero al avanzar en la lectura nos damos cuenta que la "novedad" es haber vuelto a sus orígenes para combinar el Londres (y, de alguna manera, el tono) de su primera novela con la evolución del escritor y su momento vital (en la cincuentena, como su protagonista).
El resultado es una novela que nos sumerge en un mundo menos individualizado de lo que nos tenía acostumbrados Kureishi en los últimos tiempos, mucho más coral e impredecible; hasta el punto de lamentar no haber pasado más tiempo con Jamal, el protagonista / alter ego de Kureishi (al que se parece incluso en su pasado como escritor de pornografía). En definitiva, el (seductor) Kureishi de siempre, incluso en mayor medida de lo que pueda parecer a simple vista. Todo un placer para una lectora fiel que tenía ganas ya de que publicara novela nueva, y que identifica sin problemas todos sus tics y recursos habituales sin valorarle menos como escritor por ello.

martes, 29 de abril de 2008

"Intimidad": no maten al mensajero (y II)

Intimidad da bastante de sí más allá de la anécdota, de la mera trama; es una novela más compleja de lo que pueda parecer a simple vista (se abre al lector que quiera sumergirse en ella y se hace a su medida).
Un aspecto interesante es el propio concepto de «intimidad», totalmente contradictorio; se trata de aquello que uno ansía y de lo que uno huye. También hay intimidades involuntarias («Herir a alguien es un acto de involuntaria intimidad»). Y está la intimidad como tregua (la que alcanzan los padres de Jay). Pero la que desea Jay es una intimidad «tierna y comprensiva», no la que tiene él con Susan. Hay una intimidad que secuestra lo más íntimo de las personas. Por eso es necesario medir muy cuidadosamente las distancias, encontrar la distancia justa entre las parejas: si te acercas demasiado, te saturan; si tomas demasiada distancia, te abandonan. Jay quiere amar, pero no quiere perderse a sí mismo. Es un hombre de su tiempo, individualista, que cree en la necesidad de auto-satisfacerse.
Otra constante de la ficción de Kureishi (guiones, teatro, novelas y relatos) es el concepto de «identidad»; la necesidad de responder a la pregunta «¿de dónde eres?» que se hace a los hijos de los emigrantes (británicos, nacidos en el país), debido al color de la piel; la asociación con los inmigrantes poco cultivados que nada tienen que ver con la familia Kureishi. Kureishi nació en Kent en 1954 de padre indio y madre inglesa. Su padre abandonó la India para estudiar derecho, el año de la independencia. La familia paterna, musulmana, se trasladó al recién creado Pakistán. Kureishi crece alejado de la cultura india (con un padre muy occidental, que no es musulmán practicante y cuya primera lengua es el inglés), en un hogar tan británico como el que más. Su primer contacto con Pakistán es ya de adulto. A pesar de que a él su familia no le parece «asiática» en absoluto, la sociedad en la que vive le etiqueta como «asiático» y «negro», dos conceptos que le desconciertan, ya que le parecen muy alejados de cómo se ve a sí mismo. Kureishi vuelve sobre este mismo tema, casi con las mismas palabras, en Something to tell you, su última novela, y vuelve a crear un Londres «suyo», el que él retrata mejor que nadie, donde la gente no es de un lugar, sin más, ni las cosas son blancas o negras. Es una visión bastante particular; ya que se escapa de la «raza» y la trasciende, cosa que otros escritores británicos no han conseguido (es el caso de la tan aclamada Zadie Smith, por ejemplo, cuya obra se ve más limitada por el tema de la hibridación racial).
Esta novela supone la madurez de un escritor que ha evolucionado desde la ira ante el racismo de la sociedad británica que impregnaba sus primeras obras. La transición a una obra más madura se inicia con Love in a Blue Time (1997), donde sólo tres relatos hablaban de minorías étnicas, y que introduce el tema de la crisis de la vida adulta, sobre «qúe significa», en sus propias palabras, «ser humano». Kureishi decide dejar de ser un escritor asiático y pasar a ser un escritor que además es de origen asiático. Pero en ese momento, la crítica no le deja avanzar, le encasilla ensalzando los relatos más «étnicos», sin valorar el crecimiento que Kureishi desea como escritor. Ese libro de relatos es el embrión de Intimidad, ahí comienzan las confesiones en primera persona sobre la erosión de los papeles de compañero y padre, sobre la identidad del hombre, la confusión, el deseo de huir, la falta de compromiso, la eterna adolescencia sexual (Jay tartamudea interiormente). Y de eso va también Something... Continuará.

Más info. sobre Hanif Kureishi en su página (en inglés y sin actualizar).

lunes, 28 de abril de 2008

"Intimidad": no maten al mensajero (I)

Acabo de empezar la nueva novela de Hanif Kureishi y, mientras me formo una opinión más concreta y fundamentada de Something to tell you (publicada en inglés por Faber&Faber con una pavorosa portada) retomaré aquí Intimidad, que se nutre (como Something..., como todas sus obras) de sus naufragios sentimentales, la vida cultural y multirracial de Londres, las relaciones entre padres e hijos... Kureishi tiene a bien mantener informados a sus lectores de sus diversas crisis de madurez (no ha salido de una y ya está entrando en otra, la de los treinta, la de los cuarenta, ahora con los cincuenta...) con gran poder analítico y frases demoledoras, por realistas y cargadas de pesimismo.
Siento debilidad por él desde que leí El buda de los suburbios. Y aún más desde que le vi en la presentación de un libro en Londres, hará diez años, con su aspecto tímido y desconcertado. He leído todas sus novelas, relatos e incluso el libro que escribió sobre su padre. Me parece un escritor honesto que convence en las distancias cortas y que no solo escribe bien, sino que esculpe frases colosales, no de esas que se utilizan vanamente (no se oye a la gente decir "como decía el personaje de Kureishi..."), sino de las que te perforan al leerlas, de tan veraces y certeras.
Intimidad
es un libro muy bien resuelto que no se ha valorado en su justa medida por su paralelismo con la vida del autor. Gira entorno a la terrible decisión de abandonar mujer y gemelos (casi bebés) por una nueva novia, más joven. Decisión no solo de Jay, el protagonista, sino de Hanif, el autor.
Jay / Hanif consigue ponernos de su parte en el conflicto con la esposa editora y perfecta, a quien le daría gustosamente «una buena carta de recomendación». El protagonista resulta tan seductor que preferiríamos irnos de vacaciones con un hombre que asegura que «hay ciertos polvos por los que una persona sería capaz de lanzar a un mar helado a su media naranja y a sus hijos», a hacerlo con su fantástica esposa. De hecho, tras la publicación de Intimidad, se criticó a Kureishi por «misógino» (debido al retrato de la esposa y al de la amante, Nina, objeto más que sujeto, pasiva y complaciente). Kureishi reaccionó diciendo que la gente no quiere oír hablar de matrimonios que fracasan y hombres que abandonan a sus mujeres sin que éstas les hayan dado «motivos de peso». Fue uno de los primeros escritores en atacar el ansia de que la ficción fuera «políticamente correcta». En Gran Bretaña, lamentablemente, se acabó juzgando más al padre que abandona a sus bebés que al escritor.
Para mí, es una novela / novella más madura y menos deslumbrante que El buda... (con su irresistible mezcla de raza, rock, sexo y política). Ha sido muy adaptada, al teatro sobre todo. Se puede considerar una novela escénica, en cuanto a que el conflicto que la motiva lo es. Se cuestiona el escenario vital del protagonista y se le da importancia a todo lo que forma su entorno. Además, se presta al monólogo y al intimismo (característica que la ha hecho muy popular en salas alternativas). Se puede decir que Kureishi acostumbra a escribir de forma «escénica» debido a su faceta de dramaturgo (sus orígenes) y guionista, de manera que todo lo que escribe puede escenificarse de una forma u otra. El conflicto en sí hace que se trate de una novela moderna, atemporal y universal al mismo tiempo: ¿Cómo interrumpir lo cotidiano con el melodrama? Parece imposible encontrar el momento adecuado para algo así.