Lo curioso de Something... es que al empezar a leer, nos parece que hay una nota de novedad en el texto en comparación con las últimas obras de Kureishi (que tienen todas un tono bastante parecido); pero al avanzar en la lectura nos damos cuenta que la "novedad" es haber vuelto a sus orígenes para combinar el Londres (y, de alguna manera, el tono) de su primera novela con la evolución del escritor y su momento vital (en la cincuentena, como su protagonista).
El resultado es una novela que nos sumerge en un mundo menos individualizado de lo que nos tenía acostumbrados Kureishi en los últimos tiempos, mucho más coral e impredecible; hasta el punto de lamentar no haber pasado más tiempo con Jamal, el protagonista / alter ego de Kureishi (al que se parece incluso en su pasado como escritor de pornografía). En definitiva, el (seductor) Kureishi de siempre, incluso en mayor medida de lo que pueda parecer a simple vista. Todo un placer para una lectora fiel que tenía ganas ya de que publicara novela nueva, y que identifica sin problemas todos sus tics y recursos habituales sin valorarle menos como escritor por ello.
